
Ayer acompañé a mi papá al cementerio. Necesitaba visitar a su madrina, la mujer que lo crió: Juanita LLanos.
Aprovechamos entonces para hacer el recorrido por nuestros muertos: Tata, Tia dilia y susana, pepe y ernesto; finalizando en la catedral para visitar la tumba de mi madre.
Ese recorrido me permitió entender el "sentir de mi madre" en vida, una mujer muy sensible frente al cuidado de vivos y muertos. Una mujer que le afectaba observar el abandono de muchas tumbas. Una mujer que mandó a arreglar la tumba de su exsuegra, solo por un sentimiento de solidaridad.

El estado en el que se encuentra ese cementerio es deplorable. Empezando por la entrada, desde el letrero de identificación, sus calles rotas y deterioradas, anuncian a gritos el abandono administrativo. A ello le añadimos la "libertad de expresión", en algunos casos; o "la libertad del olvido en otros"... Es decir, el derecho de las familias a no regresar más nunca...
De hecho, buscando fotos en Internet de este cementerio no encontré el de Barranquilla sino el de Bogotá... Muy diferente al de nuestra ciudad... Un verdadero carnaval de diseños y de olvidos.

Fue muy interesante el recorrido. Podría uno conocer de la gente visitando a sus muertos. Qué tipo de lápida escogen, qué clase de mensaje, ¿es personalizado? O por el contrario lo mínimo que debe anunciar el protocolo. Se siembra alguna mata en especial, se diseña algún tipo de descanso, algún elemento decorativo, una escultura? Lo que sí es claro es que para ello también se necesita plata. Y una vez diseñado al gusto, mantenimiento...

jejejejeje

Aunque a veces pareciera que lo que realmente se necesita es de sentimientos, de actos de voluntad, porque aún en medio de la mayor sencillez, también se puede demostrar que el afecto y el reconocimiento no mueren con la pérdida física, sino que es algo que va más allá de esa temporalidad.

El sistema capitalista tampoco ayuda a recordar a nuestros muertos -a no ser que sea para venderte el lugar de tu entierro-. Es increíble cómo nos atiborra de responsabilidades, no nos deja ni respirar; el tiempo del descanso es tan escaso, que cuando lo tienes, no quieres ni salir de tu casa.
Yo sí hubiera preferido que a mi madre la enterraran. Visitar un camposanto es muy diferente a visitar la Catedral. Allí todo es uniformidad. Allí no puedes personalizar nada. Allí debes ajustarte al horario del templo.

Pero bueno, parece que ahora la moda es la cremación. Ya mi papá anunció que quería lo mismo y que sus cenizas fueran esparcidas en Bocas de ceniza para convertirse en tiburón... Muy propio de mi papá...